“Efecto contrario ocurre con los químicos que en grandes cantidades son utilizados indiscriminadamente por los narcotraficantes para abonar los terrenos y procesar el alcaloide, sustancias que sí contribuyen sustancialmente en el deterioro del medio ambiente y la contaminación de las fuentes de hídricas”.afirmó el general.
La Policía Nacional desarrolla desde hace 14 años operaciones de aspersión aérea con glifosato utilizando para ello procedimientos perfectamente estandarizados que han sido objeto de minuciosas revisiones y evaluaciones, soportados por autoridades internacionales en el tema como la CICAD de la Organización de Estados Americanos.
Los estudios realizados a las operaciones de aspersión aérea muestran efectos de deriva de tan solo 12 metros en el terreno en situaciones extremas (altura superior a 25 metros, velocidad del viento por encima de dos metros por segundo y gotas de mezcla inferiores a 300 micras).
Los cálculos de caída de las gotas del glifosato sobre los cultivos de coca son inducidos por un programa digital que utiliza la última tecnología en la materia. Mide desde las condiciones meteorológicas en el sitio hasta el peso, la velocidad, altura y dirección exacta que debe utilizar el avión en el momento de asperjar.
El crecimiento de los cultivos de coca ha sido alarmante en la región del Putumayo y Nariño. Los sitios donde se han detectado están en medio de la selva y son de difícil acceso. “Estamos enfrentados a 10 mil 200 hectáreas que representan una deforestación de 30 hectáreas de bosque primario para ese tipo de cultivos”, señaló el General Castro.
“La Policía Nacional de Colombia tiene un compromiso histórico con los colombianos y no podemos ser inferiores a nuestra responsabilidad. Estamos cumpliendo con la Política de Seguridad Democrática del Estado realizando las operaciones de aspersión aérea para erradicar cultivos ilícitos atacando el fenómeno del narcotráfico desde su raíz”, agregó el alto oficial.
La decisión de reiniciar la aspersión aérea en esta franja del territorio colombiano obedece a que en los meses en los que fueron suspendidas las fumigaciones, el área de cultivos ilícitos creció en 10 mil 200 hectáreas.
El estudio realizado por la CICAD demostró que tanto el glifosato como el coadyuvante cosmoflux, son inocuos para la salud humana y no deterioran el medio ambiente. Las operaciones de aspersión aérea con glifosato se realizan bajo estrictas normas de control ambiental bajo las resoluciones del Ministerio del Medio Ambiente de Colombia.
Esta sustancia es un producto ampliamente empleado en el sector agrícola de muchos países del mundo, incluyendo el Ecuador.
“El gobierno de Colombia no tiene más que sentimientos de aprecio y estima por sus hermanos ecuatorianos, pero ellos deben entender que no podemos permitir que las farc se sigan lucrando a costa de la deforestación de las selvas del Putumayo y Nariño. Si no detenemos la depredación de los recursos naturales auspiciada por las farc en esta franja de territorio colombiano, en el futuro serán nuestros hijos, y los hijos del Ecuador, serán quienes sufran las consecuencias”.